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Mujeres Sacerdotes en la Iglesia Católica Española

Distinguir el momento inicial de tu vocación genuina


La llamada de Dios no viene a través de visiones misteriosas en la noche o por un silencioso suspiro al oído. Como en muchas otras áreas de la vida y la fe, Dios trabaja a través de causas secundarias. Su llamada puede despertarse ti por el ejemplo de otros sacerdotes, la lectura de un libro o porque alguien, como un(a) maestro(a) en la escuela o un(a) amigo(a) cercano(a), te diga: “Has pensado en ser sacerdote?” Algún evento casual puede ser la chispa que haga correr tu imaginación.

Ahora, es importante distinguir entre esas chispas originales y de la verdadera llamada. He sabido de un número de personas que se sintieron inicialmente atraídas al sacerdocio por razones triviales. Uno estaba impresionado por las magníficas vestimentas que el sacerdote usa en la misa (¡Dios nos libre!). Otro confesó que entró al seminario para no ser superado por su primo, que era su archirival. Estas son obviamente razones inadecuadas para ser sacerdote, y pueden más tarde causar problemas a la persona que está seriamente probando su vocación.

Pero Dios trabaja por vías misteriosas. Yendo camino al sacerdocio por alguna razón necia, podríamos sentirnos atraídos a continuar a causa de buenos motivos. La mujer samaritana se “envolvió con Jesús” en una conversación casual en el pozo, y enventualmente se convirtió en la primera apóstol de su poblado.

¿Cuáles son entonces, las señales reales de una vocación genuina?

 

Tomado de http://www.womenpriests.org/sp/called/signs.asp

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1 comentario

María Lidia Blanco -

Yo no tengo vocación de sacerdotisa;pero me encantaría que la Iglesia abriera esta posibilidad;pues sin duda Santa Lidia,primera santa europea,lo fue.Me encantaría ir a una ordenación femenina.M LIDIA.
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